Nos vimos ridiculizando el momento
como dos muñecos, humanos, de huesos
corrientes
absurdos
sin vuelo
sin magia en los dedos
sedientos de besos
me rasgaba el cuerpo
encontrando el silencio perfecto
que nos mantenia quietos
en un mar de momentos
que me regalaste con solo un beso
que violo mis deseos...
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